¿Rige el principio de autonomía para los consumidores de sustancias?

  •  Michael Cook
  •  23 / 11 / 2020
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La autonomía es el principio fundamental de la bioética contemporánea, o se ve implicado en la mayoría de sus deliberaciones. En los dilemas morales, el camino que conduce a una mayor autonomía suele ser el correcto. Pero, ¿hay excepciones?
En un fascinante artículo en el Journal of Medical Ethics, Laura Williamson, de la Universidad Augusta, en Georgia, postula que el abuso de sustancias es un trastorno para el cual las terapias basadas en la autonomía son de poca utilidad. Mucho más importantes son las relaciones y la empatía.

(...) un simple enfoque en la autodeterminación, si bien está destinado a empoderar, no nos permite tener una perspectiva más amplia y no ver a las personas como las únicas responsables de lo que es una condición biopsicosocial compleja. El foco se mantiene en la persona que busca tratamiento, no en los profesionales que lo proporcionan. Tampoco brinda un apoyo adecuado en la toma de decisiones para ayudar a las personas a encontrar lo que es el mejor curso de acción para ellos: la independencia se ha relacionado con el abandono. Por último, un enfoque basado en la autodeterminación carece de la capacidad de destacar que lo que requiere un enfoque centrado en la persona no es dejar a las personas libradas a sus propios recursos (con la intención de ser menos paternalistas), sino participar activamente y apoyarlas para tomar decisiones informadas sobre sus opciones de recuperación.

Promover la separación en detrimento de los vínculos no ayuda a los adictos, argumenta. "Los profesionales de la salud pueden seguir operando con conceptos de autonomía mal interpetados y obsoletos que priorizan la no interferencia hasta tal punto que los pacientes se quedan aislados".
De hecho, dice, privilegiar la autonomía puede promover el estigma, ya que la realidad fundamental de la adicción se ve precisamente afectada por la falta de autonomía. "Sin un componente relacional o social más fuerte, un enfoque individual puede alimentar un círculo vicioso que ve a las personas con trastornos por consumo de sustancias como responsables de su condición, reprochables y blanco justificable del estigma".
Es un artículo que invita a la reflexión. El costo del alcoholismo, el consumo ilícito de drogas y el abuso de opioides recetados se estima en 440 mil millones de dólares al año en los Estados Unidos. Una estimación más amplia que incluya una cuantificación del daño hacia la sociedad es de 1,45 trillones de dólares. Alrededor de 160.000 estadounidenses murieron por abuso de drogas o alcohol en 2017. Si la autonomía es el principio fundamental que inspira los programas de tratamiento, no parece estar funcionando.

Traducción: Paula Paragis




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