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11 / 12 / 2014
Anatomistas nazis

¿Cuáles son los criterios éticos para el tratamiento de cadáveres con fines de investigación científica? La edición del 16 de Julio 2010 de la revista Science da cuenta del proceso de discusión que está teniendo lugar en Alemania, donde médicos anatomistas están tratando de desentrañar la oscura colaboración de sus colegas con el régimen nazi durante el III Reich.

Antes de que Hitler asumiera el poder, cerca de 20 civiles eran ejecutados cada año en Alemania, y sus cuerpos entregados para experimentos anatómicos. Entre los años 1933 y 1945, sin embargo, al menos 16.000 civiles sufrieron ese destino cada año, sin contar aquéllos que fueron víctimas de los campos de exterminio. Hacia el año 1942, todos los cuerpos de los detenidos ejecutados por traición eran entregados a los anatomistas para su disección.

Ante la aparición reciente de estos y otros datos históricos, la Sociedad de Anatomía de Alemania ha organizado para el próximo 29 de Septiembre de 2010, su primer encuentro convocado bajo el lema ”Anatomía en el Tercer Reich”. Andreas Winkelman, anatomista de la Charité Medical University de Berlín, declaró a la revista Science, “Esperamos que esto contribuya a generar un debate acerca de las normativas éticas para el uso de cadáveres humanos en la investigación y la docencia”. El tema ha retornado recientemente a partir de las exhibiciones del cuerpo humano que recorren el mundo, cuyos cuerpos plastinados provienen de prisioneros ejecutados.

Dentro de la documentación relevada en Alemania, se encuentran datos que evidencian la ausencia de toda sensibilidad por parte de los anatomistas durante el Tercer Reich. En Viena, por ejemplo, funcionaba un tranvía que hacía un recorrido especial desde el lugar de las ejecuciones hasta a la morgue de la Facultad de Medicina. Los historiadores han recuperado datos fehacientes de por lo menos 1.337 cadáveres que fueron trasladados por esa vía. Igualmente aterrador, es el hecho de que el director del Instituto de Anatomía de Berlín entre los años 1935 y 1952, Hermann Sieve, haya disecado los cuerpos de 200 prisioneras mujeres para investigar cómo su aparato reproductor se veía afectado por el estrés que les generaba conocer la fecha de su propia ejecución.

Tras los pasos de Antígona

El tema del destino de los cuerpos y la importancia de los rituales funerarios ha sido presentado por Sófocles en su tragedia Antígona, compuesta hace 2.500 años. Desde entonces, se ha transformado en una referencia insoslayable para comprender el valor simbólico del duelo y su correlato de una tumba, una inscripción para la memoria del muerto.

Desde Sófocles, se ha escrito más de un centenar de versiones de la Antígona, inspiradas muchas de ellas en sucesivas afrentas a este elemental derecho a la sepultura.

Dos de ellas fueron ambientadas durante el III Reich. La primera, la Antígona de Bertold Bretch, transcurre en el Berlín de los años 40, donde centenares de desertores y soldados separados de sus unidades, eran colgados en los faroles de las calles de Berlín –uno de esos cuerpos era el hermano de Antígona, quién en la escena inicial blande frente a Ismene el cuchillo con el que planea cortar la soga del ahorcado para darle sepultura. Inquietante, la sombra de un agente de la Gestapo acecha la situación.

La segunda, menos conocida, Die Berliner Antigone, fue escrita en 1958 por Rolf Hochhuth, inspirada justamente en las ejecuciones que tuvieron lugar en los sótanos de la Gestapo y cuyos cuerpos fueron entregados para ser diseccionados en las cátedras de anatomía de universidades de Berlín. Estamos en 1944 y el hermano de Anne ha participado de la conspiración contra Hitler. Ahorcado por traición, su cuerpo va a ser objeto de experimentos en la morgue de la Facultad de Medicina. Recuperado por la resistencia, su cuerpo será amorosamente sepultado por esta peculiar Antígona berlinesa.

El evento programado por los anatomistas alemanes será la oportunidad para dar un tratamiento digno a la memoria de esos cuerpos. Cumplir así, de alguna manera, una operación simbólica. Un ritual que como el de Antígona no alcance sólo a la familia del muerto, sino a la humanidad toda.

Para ampliar información:

Science, July 16 http://www.scribd.com/doc/34796955/Confronting-Anatomy%E2%80%99s-Nazi-Past

Steiner, G. Antígonas. Editorial Gedisa, Barcelona, 1987.



  Juan Jorge Michel Fariña | 3 / 08 / 2010 |  E-mail | 
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